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La ciencia se rige por métodos conformados por un conjunto de normas y hechos rigurosamente demostrables. El valor del quehacer científico, consiste tanto en la elección de teorías progresivas, como encontrar una filosofía práctica hacia el deber ser. La conducta misma del investigador está vinculada con valores incluidos en la gestión del riesgo cognitivo, pero sin desvincularse con  la búsqueda de la verdad. La actividad científica, considerada como un saber postulante, en un mundo donde priman los medios sobre los fines, toma conciencia del sentido axiológico en cada cuestión evaluativa y ante datos obtenidos metódicamente. Según Mario Bunge este cuerpo de ideas,  así como sus relaciones lógicas, requieren de comprobación y afectividad, algo que los valores cognitivos y las reglas metodológicas van comunicando de una ciencia a otra…

DELS-COMUNS                         Node d´investigación...

Soviet Cientista de Estudios Ecuménicos

@советы

 

 DEFINICIÓN

Red-soviet de comunicaciones y contrainformación a base de comunes:

  1. Afán transformador de las ideas y de la vida (sentido global de transformación social)
  2. Alternancia de simplificación en los efectos de la desfundamentación del pensamiento.
  3. Movimiento y extensión de la segunda vía democrática.
  4. Naturaleza autogestionada en función de una coyuntura siempre cambiante.
  5. Ruptura del cerco comunicativo en la sociedad desvanguardizada.

SOMOS COMUNICANTES

Este movimiento respecto a su utilización como campo de batalla comunicativo, parte de un esfuerzo individual y colectivo, así como por una voluntad de saber y de cambio sustancial que se configura como “Círculo de Investigaciones” integradas e incluso reaccionarias en materia de Unidad de Mínimos Comunes. La lección magistral es aprovechada por la interlocución institucional, en tanto en cuanto, la interiorización de la idea de la democracia, como pluralidad de opiniones y, siempre que se realice neutralizando un debate profundo y vinculante, orienta gran parte de su labor en la adaptación crítica y significativa en el discurso de oposición al sistema imperante. La creación y desarrollo de los canales de información no fragmentada, no están exentos de tensiones y contradicciones, por su parte ya ideologizados en su globalidad y complejidad, de manera que sobre la propia comunicación o sobre las diferentes formas de organización, cualquier construcción política tiene de una u otra manera que confrontarse con el “principio de realidad”.[1]

DIALÉCTICA DE LA CIENCIA JACOBINA

La retórica de lo humano se distingue por la propiedad de la palabra, ligada a la libertad de pensamiento y del derecho bioético, una suerte de lógica de la voluntad que, siempre que se construye científicamente, comparte la misma raíz que la virtud sobre la verdad etocrática. Subsiste, sin embargo, el saber lógico de la vida común, singularmente con ánimo de mover la voluntad y no tanto la razón, por lo que el conocimiento riguroso se ha dirigido al sentido común de la mayoría y no a las minorías. Justamente, al filo de la absoluta coherencia, la verdad necesita refutarse dialécticamente, lo que demuestra ser compartible en cada caso y objeto, no solo entre la mediación racional y la retórica. Es, desde ese punto de vista que, el método dialéctico basado en premisas comunes establece la unidad entre la razón y la libertad de la voluntad entre las ideas.

Una ideología científica atempera el conocimiento hábilmente, en condiciones de igualdad, porque además de que sea capaz de interpelar al sentido común con la cual lograr la perfecta identidad entre las experiencias científicas y la realidad concreta, también conviene en su estimación de aceptabilidad. La cuestión da lugar a una vía prospectiva en base a realizar una crítica total del condicionamiento simbólico que mantiene al ser humano en lucha casi retórica y sin opciones de superación natural. El hecho de recurrir a la tecnología como única plataforma evolutiva inquieta y además es un salto al vacío, ya que fuera de la realidad material no se vislumbra nada que pueda considerársele comprensible.

El método científico, en principio implica reconocer que las convicciones filosóficas personales pueden llegar a influir en la orientación y el resultado de sus investigaciones, ante el riesgo de subjetividad y en pro de conclusiones que puedan estudiarse del conocimiento adquirido sobre un fenómeno. Otro planteamiento al servicio de un proyecto y dentro de la ciencia materialista, se verá transmisible en un entorno virtualmente razonable, habida cuenta que, habiendo tantas unidades de información almacenadas en una célula, los errores apenas son perceptibles[2] para la filosofía de laboratorio y una futura realidad dual. Sea como fuere, el estudio científico nos lleva ala interpretación de la realidad que mejor se adapta a su especialidad. Si la expresión “cientista” no coincide con sus propios límites, queda superar la somera visión del materialismo como el conjunto de lo percibido de lo obvio. Para interpretar las claves de la realidad debemos comenzar a reconocer al materialismo como la única filosofía científica, si no en sentido estricto, por lo menos en presencia de una doctrina materialista.

MATERIALISMO ARISTARCO

Hay una realidad materialista ingenua que dimana la sencillez con cierta picardía, preparada para detectar a modo de filtro variaciones de estímulos que pudieran alterar la conversión de las emociones y, que de manera inconsciente se conforma con el 1% de su capacidad informativa u objetiva. De la experiencia que se ha facilitado conscientemente, o sea creando el momento, es indispensable trazar un diagrama en el que poner en marcha la transformación de la mente, fluir, procurando decodificarlos símbolos y hasta por exageración, liberarse de la propia mente. El pensamiento, siendo social y perverso, bien nos hace posible percibir y manifestarnos en la materia, vernos como mínimo en un eslabón caótico y, pese a todo, elegir entre una inclinación natural y otra realidad mejor construida.

La verdad es que no hay que olvidar que no hay nada que no se pueda hacer, y al igual que la metáfora tiene un alto valor metodológico e instrumental, la libre revolución es un recurso legítimo, desde la perspectiva de lo oprimido. En este sentido cespediano,[3] si se amplificara el nivel de tolerancia ante el disenso, la restauración del ideario ecuménico fortalecería la pobre formación general y humanística en el cardinal tema de los estratos ideológicos. En la praxis la investigación se configura de acuerdo a su naturaleza, dada su causa finalista y un objetivo más o menos complejo. La razón en Heráclito dispuso de propiedades de lo existente en términos técnicamente materiales, se entiende que para fraguar una lógica impecable, luego de un ser que lo ocupa todo (átomo) poco se puede conocer y controlar. Al habernos independizado de la naturaleza también lo hacemos de una carga como el alma, aunque se pretenda usar como reclamo de la dignidad humana. Simplemente, seguimos el patrón natural[4] por el que un antropoide irreverente que se dice sabio de tomo y lomo o solo por pensar se atreve a estudiar las leyes más generales y universales, pero en la experiencia más cercana.

NOTAS

Ongay, Fausto, Mathema: El arte del conocimiento, FCE, México, 2000, pp. 77-78.

http://www.forocomunista.com/u5314

http://tecnocientilosofia.blogspot.com/2013/12/bertrand-russell-desde-el-materialismo_9.html

https://argentina.elmilitante.org/teora-othermenu-54/6686-2014-09-05-02-24-54.html

 



 [1] EkintzaZuzena, 2014, Contrainformación. Entre lo real y lo virtual.

 [2] Para una célula viva el número de variables que definen su funcionamiento es de unos tres mil millones, que es el orden de magnitud del número de pares-base de su dotación genética. Esta prodigiosa variabilidad es la consecuencia de una propiedad singular de la biología: que la parte contiene al todo.

[3]Veiga González, Roberto. “Exigencias para un orden social fraterno. Cuba: urgencias del presente, imperativos del futuro”. Revista Espacio Laical. No. II. Año 2011.

[4]De los protones a los átomos, de los átomos a las moléculas (como el ADN, la molécula más compleja hasta la fecha) de las moléculas a las células, de las células a los organismos, del pez al anfibio, del anfibio al reptil, y del reptil finalmente al mamífero.

 

DEFINICIÓN ACADÉMICA

 Esta Comunidad Científica está configurada como una Clínica de Incidencia,[1] intuicionista y de identidad cristiana a la luz de la conciencia crítica, cuya fundamentación prioritaria es la forma más alta que toma la consciencia racional.

Si el ethos de la ciencia define el conjunto de valores y reglas (obligatorio para el hombre de ciencia)  un cambio de referencia como medio para la ampliación del conocimiento en la red ciberestética, adquiere por norma una intención ontológica vinculada al concepto de verdad científica y los fenómenos en su acontecer inductivo.

El ser es un organismo que aprende traslúcidamente en la idea de poder subsumir la enunciación de casos singulares en enunciados generales, por consiguiente la ciencia colaborativa representa una inferencia lógica de contrastabilidad empírica, una combinación de deducción e inducción, de matemática y experiencia y a su vez, la posibilidad de articular teorías abiertas en un sistema de axiomas globales. En este sentido el ecumenismo lógico-constructivo es perfectamente compatible con la heurística sofomorica[2] y cualquier falacia de categoría que reprima la verdad por el hecho de su magnitud o visibilidad.

 



[1] El método clínico es aquel que diagnostica un problema específico y trata de resolverlo, este toma en cuenta su singularidad y rescata aquello que hace único a cada caso.

[2] Término utilizado en EEUU para describir a los estudiantes de segundo año de filosofía.

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